Aprendizaje Servicio

Conoce qué es el Aprendizaje Servicio y las actividades que desarrolla el CREAS en la universidad

Incubadora de Proyectos Sociales

Conoce los proyectos sociales que acompaña el CREAS y los requisitos para postular tu propio proyecto

Por qué la desigualdad sigue esperando

 Por Pablo Romero SJ *



Los resultados de distribución del ingreso en Chile este año mostraron una leve mejoría en los indicadores, pero si uno los compara con los de las últimas décadas, esta mejoría no ha sido importante sino más bien se puede decir que la desigualdad se ha mostrado estable dentro de un pequeño margen desde que hay medición de ella. Y, la verdad, modesta opinión, no creo que sufra mayor cambio en los próximos años. Ojalá me equivoque.Tendrían que pasar más cosas.

¿La razón? Es que Chile es “desigualmente desigual”, y esto marca todo. La desigualdad no se distribuye igualmente en la población sino que es un grupo en particular, el 10%más rico (cuyo ingreso familiar promedio supera los $3.000.000), el que se “dispara” del resto de la población.Este grupo más que duplica en promedio de ingreso al siguiente decil y concentra casi el 40% del ingreso del país, mientras, el siguiente decil sólo concentra el 15%.

Cuando los indicadores de desigualdad varían, lo hacen fundamentalmente por el comportamiento de ese grupo. Y a la vez, ese ingreso promedio del 10% más rico depende en gran medida del comportamiento del 1% más rico, y si nos apuran, de los ingresos medidos de las familias multimillonarias de Chile.

Y digo “medidos” porque en estas encuestas, ¿son medidos acasos los ingresos de estas personas? Tenemos tres rankeados dentro de los 100 mayores del mundo y entre ellos representan por sí solo el 15% del PIB chileno.

Dicho de otro modo, hay un 90% de la población que vive en rangos de desigualdad relativamente normales entre ellos, y se condice con una alta movilidad social.Mientras, hay un 10% más rico que, salvo excepciones, no se ha movido de esa situación por generaciones, y que se escapa del resto en cuanto a ingresos. Es otro mundo. Más aún el 1%… y para qué decir los multimillonarios.

Por tanto, si la desigualdad se comporta de esta forma, no es lo mismo “luchar contra la desigualdad”que “focalizar recursos en los más pobres”. “Derrotar” la desigualdad no va a pasar por distribuir recursos desde las clases medias a los grupos más vulnerables.

Hablar de desigualdad, más bien, sería hablar de ese minúsculo grupo y el resto. De cómo se generan sus ingresos a diferencia de la gran mayoría.

Es hablar también de la historia de Chile desde la Colonia, del modo en que esta se realizó, y como las diferencias se perpetúan de generación en generación.

Habrá algunos con talentos extraordinarios que salen de lo normal, incluso dentro de los millonarios. Pero, ¿por qué cuesta tanto que incluso aquellos que están teniendo los mismos estudios universitarios y en las mismas universidades, puedan saltar a niveles de ingreso equiparables?

Aquí entran en juego poder, redes, clanes y lenguajes de clase (a veces llamados “habilidades sociales”); colegios, barrios y movimientos religiosos que reproducen las diferencias.

Y hablar de todo esto cuesta, por eso no es un desafío del país.

Cuesta porque hay temor al conflicto de clase, a la desconfianza y al resentimiento social, por un lado, y por el otro, a que dejemos de crecer como lo hacemos.

También cuesta porque nos han enseñado que para modernizarnos y superar la pobreza “no hay que nivelar para abajo”… Pero sobre todo cuesta porque, he aquí la paradoja, la gran mayoría de los que tenemos la posibilidad de intervenir en el debate público con cierta publicidad, venimos de ese 10%, estamos cerca afectivamente, o aspiramos a el.

Por tanto, es hablar de nosotros, de nuestras aspiraciones y nuestros privilegios.La desigualdad se vuelve de hecho en buena parte de los chilenos, una aspiración… distinguirse del resto. Apenas pueda me cambio a una población mejor. Apenas pueda saco al niño de la escuela y lo pongo en colegio de nombre inglés. Apenas pueda me distingo socialmente.

Cualquier acción pro igualdad si no toma en cuenta todo esto, siempre será una acción distributiva más, necesaria, pero paliativa.

Si queremos cambiar debemos revisar nuestro régimen impositivo para que de verdad los más ricos aporten lo que deben aportar por justicia al país.

También tenemos que examinar nuestra organización de mercado para reducir la altísima concentración económica con utilidades extraordinarias que se da en muchas industrias (si van a ver oligopolios, que se pague por ello al Estado, por ej. pesca).

Si queremos ser más igualitarios, como se nos ha hecho claro, debemos cambiar nuestro sistema educativo y promover un régimen más integrado.

Lo mismo pasa a nivel urbanístico y la generación de guetos de ricos y pobres. Pero aún más, no podremos cambiar esta realidad si no hacemos un giro cultural. Y esto es válido para todos, no sólo para los más ricos.

Un giro que pasa porque nuestra aspiración de defender o acrecentar nuestros privilegios, de espacio a un deseo sincero y activo de vivir con mayor justicia y comunión. ¿Podremos?

____________________________________________________________________________________

* Sacerdote Jesuita, trabaja en el Área jóvenes de la Compañía de Jesús, es asesor eclesiástico de la CVX jóvenes de Santiago, presidente de la Fundación Yo Voluntario y es uno de los capellanes del centro penitenciario femenino de San Joaquín.


Publicado en:http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20121113170246/porque-la-desigualdad-sigue-esperando/

¿Terrorismo de Estado en el país Mapuche?


 Por Juan Ignacio Latorre

Mientras el Presidente de la República de Chile visitaba territorio Mapuche, algunos agentes del Estado realizaban acciones demostrativas del poder de la “civilización” chilena. Es impactante ver estas imágenes que muestran la brutalidad con la que estos agentes estatales (financiados con los impuestos de todos los chilenos) actúan en territorio de nuestro aguerrido y noble pueblo originario. Es inaceptable que en pleno siglo XXI tengamos que ser testigos de este espectáculo de violencia policial absolutamente irracional e innecesario, y que los grandes medios de comunicación social invisibilizan de manera interesada.

Ese niño Mapuche de nos más de 10 años, con su rostro completamente ensangrentado, tendrá muchos motivos en 5 o 10 años más para odiar al Estado de Chile y actuar con violencia contra el wingka (en mapudungun significa usurpador e invasor de sus tierras). Con estas acciones estamos sembrando violencia focalizada en remotos lugares pero cosecharemos un gran levantamiento violento en no mucho tiempo más. La situación actual no da para más, es cada vez más intolerable para nuestros hermanos y hermanas Mapuche, y sus hijos pequeños están creciendo con un gran resentimiento absolutamente justificado.

¿Cuál es la lógica política que está detrás de estas acciones? Mi hipótesis es que pretende defender los intereses de un puñado de latifundistas y un par de grupos económicos dueños de las forestales, quienes se vieron fuertemente beneficiados con las políticas neoliberales impuestas en la dictadura cívica-militar. En todos estos años de democracia tutelada, esos mismos grupos han mantenido y acrecentado su poder e influencia por lo que las políticas indígenas de restitución de tierras de los gobiernos de la Concertación fueron muy cuidadosos de no tocar sus intereses. Así mismo, no se podía esperar una cosa muy distinta del actual gobierno de derecha.

Pienso que llegó la hora de escuchar y acoger verdaderamente, sin hipocresía, las grandes demandas del pueblo Mapuche: TERRITORIO, AUTONOMÍA Y RECONOCIMIENTO CONSTITUCIONAL. Es la gran deuda histórica del Estado de Chile, no podemos seguir acrecentando este pasivo, no es sano ni sostenible. Llegó la hora de escuchar y valorar la cultura de este pueblo ancestral, su cosmovisión, su espiritualidad, su amor y respeto a la tierra (sin tierra no hay pueblo Mapuche, estaríamos cometiendo un genocidio étnico- cultural), su sentido comunitario de la propiedad, sus potencialidades económica-productivas (agricultura ecológica, etnoturismo, artesanía, etc.), su lengua, su medicina, la humildad de su gente, sus maneras de organizarse comunitariamente, su respeto a las personas mayores, y mucho más que nos enriquece como país multicultural.

A pesar de que la Araucanía es la zona más pobre de Chile, el asunto de fondo no es solo de carencias materiales o de bajos ingresos, esto sería una expresión grave de la situación de exclusión, discriminación, debilitamiento y usurpación a la que se ha sometido al pueblo Mapuche. Toca ahora reparar. Mientras antes lo hagamos, nos evitaremos una verdadera guerra con dramáticas consecuencias durante el siglo XXI. Pero para esto, es fundamental que nuestro Estado comprenda que el pueblo Mapuche no es su enemigo interno y que no es necesario emprender acciones que siembran terror en la población, dando por superada de una vez por todas las estrategias propias de la oscura etapa de la “guerra fría”.




________________________________________________________________________________

* Director del Centro de Reflexión y Acción Social CREAS de la Universidad Alberto Hurtado. El autor desea dejar claro que esta columna de opinión no representa necesariamente a la institución.

Millonarios, se les acabó la fiesta


Por Luis García-H sj.



Frente al candidato Piñera la Concertación hablaba del “gobierno de los empresarios”. Sin embargo, el gobierno actual puede llegar a ser el peor para los grandes empresarios, y por un tema que probablemente pasará colado en los medios de comunicación. Resulta que ayer el Relator Especial de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas envió sus comentarios a la “Propuesta del Gobierno de Chile para una Nueva Normativa de Consulta y Participación Indígena”. Así, el Convenio 169 de la OIT amenaza con ser el dolor de cabeza más grande de los millonarios chilenos (empresas forestales y pesqueras) y las transnacionales (mineras y energéticas). Bien lo sabía la derecha que se opuso con fuerza por 20 años a que este convenio fuera aprobado.
Hace pocos días, en la cena anual del Consejo Minero, su presidente, Joaquín Villarino, en presencia de Sebastián Piñera, Jean Paul Luksic y otros magnates; había expresado su preocupación por las consecuencias del Convenio 169 de la OIT, criticando que los tribunales ordenen la paralización de proyectos por estar reñidos con esta normativa internacional suscrita por Chile.

Los comentarios del Relator a la propuesta del Gobierno de Chile para la consulta indígena son una fuerte crítica a la perspectiva transaccional para beneficio mutuo, que se quería imponer frente a proyectos de inversión en territorio indígena o frente a proyectos de ley que de alguna manera los afecten. El documento es claro: la consulta a los pueblos indígenas se inscribe dentro de lo que son los derechos humanos, y se establecen criterios que dejan poco espacio a la interpretación y a la restricción de tales derechos. El Relator no dice nada nuevo en materia de derechos indígenas, pero lo importante es que se lo dice oficialmente al Gobierno de Chile, frente a una petición explícita del Gobierno.

Entre los comentarios del Relator, vale la pena destacar, por ejemplo, su insistencia en que cualquier proyecto de ley que les afecte debe ser consultado antes de elaborarse una propuesta, y durante todo el proceso. No se trata de que se reciba a indígenas que den sus propuestas en una audiencia, sino de que los proyectos deben elaborarse en conjunto, en vistas a llegar a un acuerdo, y no en condiciones de desequilibrio de poder. Al respecto se citan explícitamente la Ley de Pesca y la Ley de Fomento Forestal (actualmente en comisión en el Parlamento). También se plantea que los Códigos de Minería, de Concesiones Geotérmicas y de Aguas deben establecer mecanismos de consulta indígena. No basta, como pretendía el gobierno, con los mecanismos de participación local que ya hay en las leyes sectoriales. Hay elementos tan claros sobre lo que se entiende por territorio indígena que, por ejemplo, será necesario contradecir el dictamen de la Corte Suprema que permite la construcción de represas Hidroeléctricas en Pilmaikén. También difícilmente se podría llegar a hacer el ducto que pretende Celco en Valdivia. Por otro lado, especialmente relevante para los proyectos de inversión es que se separa lo que es la indemnización por daños de lo que es el derecho a la participación en el reparto de los beneficios.

En caso de no llegarse a acuerdo en las consultas, queda muy limitada la capacidad del Estado para tomar decisiones por propia cuenta, y se critica duramente la argumentación de que los “intereses del país” priman por sobre los derechos indígenas (esta es una cita textual a E. Frei cuando impuso las centrales en Ralco). Otro tema interesante en el que se insiste es que el sujeto de la consulta no pueden ser “individuos” indígenas, sino los Pueblos Indígenas en cuanto tales, a través de sus instituciones representativas.

El documento es largo y quedará desconocido para la opinión pública, pero sin duda ya está siendo estudiado con detención no sólo por el gobierno sino por los abogados de los más grandes grupos económicos que operan en Chile.

Queda por verse si el Gobierno de Chile acatará todo lo planteado por el Relator ONU. De ser así, habrá que cambiar el logo de campaña de Sebastián Piñera por “Millonarios, se les acabó la fiesta”. De no acatarse, los Pueblos Indígenas tienen un elemento más para decir que la fiesta no sólo es ilegítima éticamente, sino además ilegal.



Acá el link del documento completo:







El descenlace Pueblos Originarios y ley de pesca

Por Adolfo Millabur 
Presidente Identidad Territorial Lafkenche


Cuando ya era cerca de las tres de madrugada, quienes seguíamos desde la tribuna el debate y votación de la Ley de Pesca fuimos testigos de un último “saludo a la bandera” y del “tiro de gracia” para los Pueblos Originarios. El presidente del Senado informaba a la sala de una nueva indicación al respecto, necesitando de unanimidad para su discusión. El golpe final viene del senador, moralmente inhabilitado, Jovino Novoa, quien alzando su mano nos negaba la unanimidad. Es que a esa hora, algunos senadores tenían más ganas de ir a dormir con su derrota, y otros, encabezados por Longueria, deseaban continuar la noche en la bohemia de Valparaíso junto a los industriales, en un lugar ya reservado para celebrar el triunfo.

Así, con un sabor amargo, finalizó este proceso. De antemano sabíamos la posición del Gobierno y los intereses que resguardaba: asegurar de por vida, y de la mejor manera, a los industriales. A ellos, el Gobierno representó permanentemente en el Senado. No obstante, para nosotros siempre hubo una ventana de esperanza, que se provocara una reflexión más abierta, de respeto a los Pueblos Originarios.

Durante la discusión de la Ley de Pesca en el Senado fuimos testigos de la presencia de dos fuerzas antagónicas. Por un lado, una oposición disminuida, representanda por los senadores Tuma, Navarro, Muñoz, Gómez, Lagos, Quintana, Girardi y Rincón, frente a una nueva alianza que se conformó en pro de esta ley, entre la Democracia Cristiana y los partidos de Gobierno. Por una parte, unos que aspiraban a que los recursos hidrobiológicos, en este caso los pelágicos, se aseguraran como patrimonio de todos los chilenos y, en el otro extremo, los que planteaban la intención de privatizarlos y entregarlos de por vida a los industriales, la opción que finalmente el Gobierno impuso.

Al medio de este debate aparecían los Pueblos Originarios, como una especie de “piedra en el zapato”, tema que intermitentemente fue ocupando espacios de más o menos visibilidad, aunque era evidente la idea del bloque más fuerte, de alejarnos de la discusión.

Permanecimos estoicamente presentes durante toda esta discusión, para ser testigos que Chile, a través de su Parlamento, desconoció, atropelló, el derecho básico de un pueblo que es asegurar su alimentación. Porque los lafkenche hemos vivido siempre del mar. Nuestro alimento está en función del mar, y aquí, esta ley lo excluye y le prohíbe hacer uso de estos recursos para alimentarse y desarrollarse.

Además está el incumplimiento del Convenio 169 (OIT), en muchos puntos del artículado, pero principalmente en lo que se refiere al deber de consulta a los Pueblos Originarios y a la garantía de derechos para el uso de recursos naturales que históricamente hemos ocupado para vivir y desarrollarnos. Pero aquí primó el privilegiar a los aliados económicos y políticos que tiene el Gobierno, más que respetar y reconocer los derechos que poseen los Pueblos Originarios.

Esto es un evidente doble discurso, entre lo que se dice públicamente cuando hay situaciones de conflicto en la zona sur de Chile, en que se habla de potenciar el desarrollo de los Pueblos Originarios, pero a la vez se les pone llave al acceso de los recursos naturales que les son propios por cultura e historia.

Este Gobierno tiene muy claro que, mientras dirige el país, debe asegurar al máximo a los empresarios, a los grandes industriales. Y para la televisión, para los discursos del oído fácil, pregonan que es su preocupación el desarrollo productivo de los Pueblos Originarios. Esto es falso, así lo hemos comprobado de manera presencial, ellos preferirían que no existiéramos. Nosotros somos un problema, una dificultad para sus aspiraciones extractivistas, en que los recursos naturales son un trofeo de guerra más que un elemento vital para la sobrevida de la población, la alimentación de la humanidad.

El íntimo deseo del Gobierno y de sus aliados es que desaparezcamos, esta Ley niega el derecho a la vida a los Pueblos Originarios. Los mapuche lafkenche vamos a demostrar que somos capaces de superar esta dificultad, como ya lo hemos hecho con todas las barreras que se nos han puesto en la historia de Chile.

Que nos hagan leyes represivas, que nos quitan el derecho, no significa que nosostros no vamos a ejercerlos. Porque una cosa es lo legal y, otra, es lo legítimo. Nuestro único horizonte va a ser siempre, como cualquier mapuche consciente, luchar por lo legítimo, aunque hayan leyes que tengamos que vulnerar. Nosotros no somos responsables de infringir leyes que son enajenantes de nuestros derechos. Violar leyes como ésta será un orgullo y dignidad, porque está hecha sobre cimientos de atropellos de derechos.

Para salir al mar, a la pesca o a la recolección, siempre está presente para nosotros las condiciones del tiempo. Y ya habrá nuevos tiempos, y vientos más favorables. Sabremos identificar aliados, como la sociedad civil organizada, que también está avizorando nuevos tiempos. Eso nos debe animar porque probablemente tendremos que por la fuerza, por la necesidad de la sobrevida, vulnerar la Ley de Pesca.

Para nosotros la Ley de Pesca no tienen validez, no la reconoceremos mientras no nos considere nuestros derechos como Pueblos Originarios. Además haremos todo lo necesario para que se ponga en la línea correcta los derechos de los pescadores artesanales, que también fueron vulnerados. Vendrán nuevos tiempos en el litoral, y los vamos a construir nosotros, unidos.

En lo inmediato, el camino que sigue será recurrir al Tribunal Constitucional, porque aquí se han pasado a llevar los derechos colectivos de los Pueblos Originarios y se hipoteca la seguridad y soberanía alimentaría del pueblo chileno. La Constitución política que hoy rige a este país, es herencia de la Dictadura, y durante el debate de la Ley de Pesca siempre se recurrió a ella, en relación a que se debía respetar lo que establecía, y sobre todo, el respeto a la propiedad privada. No así la propiedad colectiva de los pueblos, esa no fue considerada.

Esperamos que el tribunal dé razón y reconozca la vulneración de los derechos de los Pueblos Originarios, lo que significará que esta ley seguirá el destino que el tribunal establezca. Eso se lo advertimos al Gobierno y al Parlamento, desde que comenzó a discutirse esta ley. No escucharon. Ahí verán cómo resuelven. El problema se lo han creado ellos mismos.


Extraido de http://aureliennewenmapuche.blogspot.com/

(Des)mitificaciones sobre al Aprendizaje Servicio: primera parte


Taller de Intervención Psicosocial (Psicología UAH) y JAB El Castillo
Por Manuel Caire Espinoza*

En mis 4 años de trabajo en el tema del aprendizaje servicio, me ha tocado conocer muchas experiencias – cerca de 200 proyectos – en donde estudiantes, docentes y socios comunitarios trabajan juntos para resolver una necesidad o desafío de una comunidad u organización. En este tiempo, los aprendizajes han sido tantos, que me permito compartir con ustedes algunos elementos que seguramente, quienes están comenzando esta aventura o ya lo están implementando, podrán sacar provecho. En ningún caso se presenta como la verdad absoluta (iría en contra de uno de los elementos que quiero transmitir) sino como recomendaciones a la hora de tomar decisiones.

Para hacer más ameno (y provocador a la vez) este artículo, estableceré tres afirmaciones que circulan en el escenario del aprendizaje servicio, las que tensionaré con el clásico “verdadero/ falso / incompleto”. Esta es la primera parte de una serie de reflexiones que iremos discutiendo aquí.

1. EL DOCENTE ES UN MEDIADOR DE LOS PROYECTOS DE APRENDIZAJE SERVICIO (INCOMPLETO)

Los docentes que incorporan aprendizaje servicio a sus cursos, saben que esta experiencia tensionará la forma en que tradicionalmente se desarrollan las cátedras (educación bancaria). El aprendizaje servicio busca que un grupo de estudiantes materialice un proyecto junto a una organización, utilizando los contenidos vistos en clase. La pregunta que surge entonces es ¿sirven los contenidos de mi curso para resolver un problema social? El solo hecho de dar respuesta a esa pregunta, interpela al docente sobre las formas metodológicas de enseñar esas materias. Inmediatamente hay un giro en la forma de concebir la docencia… que sin duda, en lo concreto, se traduce en que este docente actúe como mediador entre la comunidad y los estudiantes, puesto que juega un rol de articulación entre las necesidades de las personas que están en juego (intereses disciplinares, formas de problematizar un fenómeno, coordinación con la contraparte). Sin embargo, el docente también es mediado, ya que su docencia y la vinculación con el medio son trastocadas al punto que muchos docentes señalan que el aprendizaje servicio les ha servido para darle sentido a lo que hacen. Aprenden de sus alumnos, de las instituciones, de los espacios sociales.

Los docentes se ven tensionados por su (des)formación en la educación primaria, de pregrado, de postgrado y de toda una institución que le señala cómo debe hacer las cosas dentro del aula. Sin embargo, nadie puede quedar indiferente ante la situación de marginación que muchas familias viven en los campamentos de nuestro país. ¿Cómo no se va a remecer un docente cuando escucha a sus estudiantes conmoverse por las situaciones de injusticia que existen en la sociedad? El docente es mediador, pero también mediado.

2. UNA BUENA EXPERIENCIA DE APRENDIZAJE SERVICIO MARCA LA PAUTA DE CÓMO HACER LAS COSAS (FALSO)

En primer término, no existe una única forma de planificar un proyecto de aprendizaje servicio. Es más, ni siquiera existe una única forma de concebir el aprendizaje servicio. Difícilmente se pueda afirmar que una buena experiencia marque tendencia respecto de cómo hacer las cosas, pues muchas son las variables que influyen en el éxito (si pudiéramos llamarlo así, eso es discutible) de un proyecto de aprendizaje servicio.

He visto docentes reclamar porque los estudiantes de un semestre no son iguales a los del semestre anterior y por tanto, el proyecto no va a funcionar. Muchos docentes tratan a sus estudiantes como tabula rasa, creyendo que existe una fórmula para conducir a sus estudiantes al logro de los objetivos. Olvidamos las experiencias previas, las microhistorias que cada estudiante trae al aula y donde la sumatoria de cada una de ellas construye un espíritu de curso que puede o no enganchar con un proyecto social. Por su parte el socio comunitario – y la necesidad sentida que presenta – también incide en el transcurso de los proyectos. Un socio comunitario puede un año participar activamente con los estudiantes y otro año no. Puede ser muy exigente y demandante con los estudiantes y otro año no. Incluso, cuando un curso cambia de socio comunitario, tiene una probabilidad cercana a cero de que el proyecto sea idéntico al anterior. En este sentido, no consiste en planificar todos los proyectos como si fueran la primera vez (eso sería un estrés que nadie soportaría), pero si resguardar que la innovación y la capacidad para adaptarnos este presente siempre y podamos aprender de la experiencia previa afrontando los desafíos con las complejidades que eso implica.

3. EL DOCENTE TIENE LA CAPACIDAD DE INTENCIONAR LA FORMA QUE ADQUIERE UN PROYECTO DE APRENDIZAJE SERVICIO (VERDADERO)



La forma que actualmente ha tomado el aprendizaje servicio, al menos en Chile, muestra que la última palabra para implementar o no este enfoque pedagógico la tiene el docente a cargo del curso (veremos en otro artículo que esto también es discutible y hasta cierto punto puede ser nocivo). En este contexto, la aceptación de hacer un curso con aprendizaje servicio implica para el docente re-mirar su curso y hacerse muchas preguntas: “¿Con quién se trabaja? ¿Es obligatorio o no? ¿Cómo se evalúa? ¿Cómo motivo a mis estudiantes? ¿Con qué financiamiento cuento para hacer esto? ¿A quién le puede servir un proyecto de estas características?” Y así, muchas otras preguntas… incluso algunas que en lo personal me han preocupado: “¿Por qué debemos ayudar a los más pobres? ¿Estarán preparados mis alumnos para enfrentarse la realidad? (como si esta se encontrara fuera del aula).

Lo primero que siempre les transmito a los docentes es tranquilidad. Cada uno es capaz de afrontar esas inquietudes de acuerdo a sus propias capacidades. Siempre invito a observar experiencias realizadas en otros lugares y sacar de allí los elementos que mejor calcen con sus necesidades. Atrévanse. En segundo lugar, los invito a salirse del molde de lo tradicional. Hace poco tuve una reunión con una profesora que me señaló: “Con este proyecto me di cuenta que todos los indicadores de aprendizaje son tensionables, pues parece ser que el sistema tradicional de evaluaciones (pruebas de memoria) fuera el único modo adecuado de formar futuros profesionales y eso es totalmente cuestionable”. En tercer lugar y con esto cierro, el aprendizaje servicio se construye en una negociación que implican siempre un trato digno entre todas las personas involucradas (esto se da por supuesto y no siempre es así). Allí, los docentes juegan un rol clave con sus estudiantes para enseñar sobre el discernimiento ético en los proyectos que realizan. El aprendizaje servicio puede tomar formas muy diversas, pero en todas esas posibilidades, el docente debe transmitir siempre que la persona humana debe estar en el centro de la intervención.

_________________________________________________________________________________                                                   
                                                        
* Coordinador Centro de Reflexión y Acción Social